Fernando Ribeiro se pronuncia sobre el asesinato de Cecil, el querido león de Zimbabwe – Traducción al español

“Cecil, el león es la infame víctima más reciente de una crueldad y un egoísmo que no podemos sacudirnos, Raza (in) humana. La cima de la maldita cadena. La cima de la maldita vergüenza.

El Internet y la mayoría de las personas que tienen corazón respondieron en consecuencia a este acto despiadado y fútil de un dentista oriundo de un pueblo que aboga por la caza como deporte. Todas las formas de caza deben ser prohibidas, sin importar nada más. Aunque el número de especies en peligro de extinción ha incrementado, los gobiernos locales no deben facilitar el control y mucho menos el acto vil del cazador. Pareciera que los países africanos siguen vendiéndose a sí mismos mediante la emisión de licencias para que el hombre blanco pueda cazar, bailar, fiestear y fornicar, sin darse cuenta de que están creando un enorme agujero en el corazón del mundo y destruyendo el equilibrio del Atlas.

El Internet también respondió recordándonos todos los incendios que incineran el mundo y que hemos podido apagar: Los niños que mueren y no son cazados por las armas, sino por los números de la economía; los animales que comemos y despojamos de toda alma. Todo lo que hemos destruido y que no podemos reparar, simplemente porque no podemos dejar de pensar en nosotros mismos primero.

Y aunque no todo el mundo es un cazador hijo de puta (como el dentista), nadie puede presumir ser mejor. Ninguno. Somos una imperfección química. Somos tóxicos. Escribimos, hablamos y firmarmamos peticiones sobre la compasión de los animales en el zoológico más, pero no podemos encontrar el equilibrio y comprender un problema en todos sus ángulos y dimensiones, de un acto. Comprender que le cebolla nos hará llorar si pelamos todas sus capas.

Estamos fallando. Internet no ofrece mucho más de la conciencia. Por supuesto algunas personas actúan. Ellos pueden. Bill Gates. Obama. El buen vecino. El voluntario en una zona de guerra o en una catástrofe natural. Un científico con una cura. Muchos, pero cuando los cálculos son hechos, esos pocos quedan casi aplastados bajo la palma podrida del poder. Sumémosle a eso la crueldad de los “no poderosos”. ¡También existe! Nunca debemos olvidarnos de eso. El dentista compró la licencia a las mismas personas que debieron estar vigilando. Invitaron al enemigo a sus hogares.

Este texto es inútil, lo sé. Yo soy inútil. Ustedes también lo son. Recién regresé de la abrumadora exposición fotográfica ‘Génesis’, obra del increíble fotógrafo Sebastião Salgado. Allí, en el planeta que él fotografía, la naturaleza es reina en su propio derecho. Salvaje y pacífica. Durmiente pero viva. Genuina. Esta jodida foto la tomé a su vez de una fotografía que Sebastião hizo a la pata de una iguana marina. Garras. Bien podría ser la portada de nuestro álbum  ‘Extinct’.

¿Por qué necesitamos interferir tanto? Ahora mismo, Cecil es el rostro de todas las víctimas del mundo por cazadores y depredadores. El mundo es nuestro juguete roto. Tal vez algún día el mundo traerá una tormenta, una plaga, una lluvia tan pesada que lo limpiará de nosotros. Pero como estoy aquí, mirando fotos en la pantalla, a la seguridad de mi hogar, no puedo evitar pensar que los seres humanos, como tú o yo, estamos más allá de todo posible arreglo.”

Fernando Ribeiro

Texto original e imagen: FernandoMoon
Traducción libre por: Emily De Luna Elizondo


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