A slap in the face – Made in Portugal

Desde la gélida pero grandiosa Rusia, Fernando Ribeiro nos ofrece en su blog una visión sobre el panorama musical y cómo la prensa se ha empoderado de la opinión pública en Portugal. Vaya, uno pensaría que sólo en México se cuecen habas.


.Queridos seguidores del Lobo Portugués, estoy de gira otra vez y mi rutina es lo que ustedes ya conocen: Avenidas, aeropuertos y hoteles con las obvias ventajas que eso le da al cuerpo y al alma, hehe. Aún si no estoy corriendo actualmente en un maratón, todo a mi alrededor se mueve a máxima velocidad, celebrando la única certeza (o al menos una de pocas) de esta línea del negocio: La increíble dualidad de esperar andar a las carreras.

Ahora vuelo sobre Rusia, directo hacia el Ural (gótico prohibido) para hacer nuestro debut en una de las más famosas e importantes ciudades en Rusia: Ekaterinburg. No les contaré sobre la historia rusa (que me fascina como ninguna otra a excepción de la de Portugal) porque han pasado más de 15 años desde nuestro primer concierto en Moscú. Sabiendo eso ya podemos ponernos en sintonía. No será Michael Strogoff de Julio Verne: Nosotros no matamos un oso con nuestras propias manos ni conducimos un carruaje averiado a través de los agujerados hielos de Siberia, ni tampoco combatimos a los lobos con combustible ardiendo. Pero hemos estado en lugares que a veces no logro creer que hemos estado. El último gran tour que hicimos aquí comprendió 12 conciertos que nos llevaron por maravillosos lugares como Ufa, Novosibirsk, Krasnoyarsk, Yrkustk (solo por mencionar algunos). Contemplamos el Lago Baikal y a las preciosas mujeres siberianas (están para morirse). Tuvimos que lidiar con gente borracha y recorrimos un montón de millas en avión, autobús (con la inolvidable experiencia turística del choque de nuestro propio transporte) y por supuesto, en tren: Nuestro medio de transporte favorito en la Madre Rusia.

He estado trabajando tan duro como me ha sido posible en la traducción de mi colección poética y ya hay avances. Otro libro sobre recuerdos, esta vez en portugués, está tomando forma. Y por supuesto Moonspell, nuestra dama y Domina, se mantiene ocupada con los nuevos DVD y EP. En general, sobreviviendo en un mundo donde el futuro es oscuro.

Mientras tanto en Portugal, nuestro Ministro de Cultura perdió a su jefe (João Soares), quien resignado después de sus amenazas en FB (¿dónde más?) con respecto a una de las críticas más desagradables de nuestro tiempo. Como solía decir mi padre (aunque no promuevo la violencia del todo, seamos justos, hay cosas mucho peores que un bitch slap en internet): “lo único malo de esos ataques es que no den en el objetivo”. Augusto M.Sebra, es el nombre del crítico. Es uno de esos sábelo-todo que cubren cada forma de arte que ven bajo un manto de disgusto. En resumen, él no es un sujeto con el cual me gustaría tener contacto respecto al arte y de hecho nadie además de esa rata enfermiza e intelectual de la decadente cultura periodística vino en su rescate después de la absurda publicación del Ministro. Por supuesto, una “opinión pública en Facebook” se trasladó al usual vox populi (de forma ignorante sobre el pellejo de ése crítico y su “trabajo”) declarando, con todo derecho, que un mimbro del equipo no debería conectarse para divulgar esto por su responsabilidad social. Está bien, concuerdo. Ya de por sí es malo que los que arrojan las piedras son exactamente los mismos que defienden una retorcida y ofensiva libertad de expresión a prueba de balas mientras escribas en un diario. He estado ahí recientemente. Yo no escribo en diarios o revistas en Portugal (ése es un privilegio reservado para los músicos portugueses bien portados y que tienen posturas políticamente correctas) Yo estuve en el área gris de los tontos con una bocota y una pluma todavía más grande (revisen la publicación La Nueva Intolerancia). Esos puritanos, ofendidos por una perspectiva o quizá un político diciendo algo jodidamente human o por un cambio, son exactamente los que ponen freno en la línea prioritaria en el supermercado mientras esperas con tu niño o tu esposa embarazada. Son ellos los que se cruzan a los conductores y gritan obscenidades a través de la ventana del coche. Todo eso mientras no están en sus oficinas desperdiciando su paga trabajando horas online, siendo mejores que todos los demás. Te amo Portugal, pero la civilidad no es tu fortaleza, ¿o sí?

Se ha dicho que no me agradaba el Ministro de Cultura. Era más como un Misterio de Cultura que está sucediendo ahora mismo en Portugal. También porque detrás del resguardo del Estado solo hay espacio para unos pocos escogidos. Yo más bien camino bajo la lluvia, donde sea en el mundo. Eso es lo que realmente hace que me pregunte cómo es que un gobierno (que presionó a un ministro a presentar su renuncia) ve alguna ventaja en mandar y gobernar el país conforme a la agenda de la prensa. Creo que eso mucho más aterrador que cualquier bitch slap en público. Finalmente, no puedo contribuir a pensar que las grandes palabras de los columnistas musicales, políticos y culturales no significa del todo que tengan huevos. Actualmente los veo como una pila de vírgenes y maricas que emplean su vida en destruir lo que otros intentan hacer (sea correcto o no). Puede que sea una visión muy simple, pero es la más verás. Estoy muy seguro que las personas que hubieran podido llevar la contraria, meter las manos al fuego y lidiar con el rechazo ya he han ido de la presa escrita en Portugal.

Amigos, lo mío no es la política sino la música. Por supuesto, la política es tan genérica y rige las relaciones de forma tan natural (como la religión o el internet, ha caído “simplemente” en malas manos) que termina penetrando todo y debido a mi más reciente polémica, puedo entender finalmente que casi todos los reporteros involucrados con la escena musical están felices con lo que hacen y necesitan conformar un espacio político e intelectual que los divorcie, con gusto, del vulgo común o de un ministro que responde con amenazas y humillaciones a través de las redes sociales.  Muchos artículos (que guardo para leer durante mis insignificantes vuelos y viajes con Moonspell) son para reírse y no me sorprende que los comediantes en Portugal ahora están en la cima de la cadena en cuanto a ventas de entradas para shows. Todo mundo quiere reírse y dejar de pensar por un momento. Es saludable, pero Portugal no es solo un chiste y no todos nuestros artistas son comediantes.

Me río con cualquier referencia hacia Tidal y a Kanye West, que fue diseñado para ser la mayor revista de música en Portugal (para todos nosotros, ciego) y el salvador de la industria musical. Creo que esa onde Yezzus fue demasiado lejos. Me rio cuando los columnistas lidian con segundas agendas y afectan la producción musical por eso. Me crujen los dientes con hambre esta vez cuando los periodistas portugueses declararan sin fundamentos la muerte del formato físico (entonces hagan que los hípsters sean policías en las tiendas de música) mientras nuestras ediciones especiales y vinilos (y los de muchos más) se agotan constantemente. Todavía puedo ver gente feliz después de los shows o saliendo de una tienda de discos con un par de ellos bajo el brazo y no revisando Tidal por una actualización en la vida de Parvo (término portugués para referirse a un imbécil) Si mi propio trasero ahora está sentado en un vuelo de Aeroflot, si nosotros y otras bandas estamos recorriendo avenidas por todo el mundo y las cosas han floreciendo (otra vez) es exactamente porque no seguimos el ruido de las falsas y feas sirenas. Como el buen y viejo George de Seinfeld, hicimos justo lo opuesto. Nuevos y valiosos álbumes. Tenemos algo que ellos no pueden entender: Somos creativos y algo arde dentro de nosotros. Llámenlo una exageración poética todos los que quieran, pero los nuevos álbumes son virtuosos, mas no es lo que la presa dice de ellos: “solo una excusa para vender y dar conciertos”. Eso es estúpido, reductivo y equivocado. Los músicos no son estúpidos. De hecho, ellos están mejor adaptados al mundo en el que se mueven que los columnistas porque ellos dependen de sí mismos y de los fans. De nadie más. La prensa metalera puede ser problemática e injusta algunas veces, pero es vibrante e intensa y entiende el estilo y la necesidad de novedad. La prensa mainstream no tiene esperanza ni un curso que seguir.

Entonces, mientras las palabras que compramos para leer y aprender están siempre envenenadas por la arrogancia y la presunción, malos análisis e ignorancia de la realidad fuera de la burbuja de sus escritos, los periodistas en Portugal (los usuales sospechosos, quiero decir, todavía hay gente buena trabajando) no están cualificados para escribir un montón de cosas sobre lo que pasa en la música estos días. Recuerden lo que pasó con Moonspell hace solo unos meses atrás y estarán de acuerdo en que debimos quedarnos quietos y pensar por nosotros en lugar de desperdiciar nuestro tiempo con la ultra sensible y exasperante mala prensa. Los tiempos cambian y los músicos han evolucionado y se han adaptado, incluso si la prensa dice que tan solo somos una bola de lunáticos ochenteros y noventeros llenos de nostalgia. Por poner un ejemplo:  Yo no solo soy un cantante. Ayudo a organizar los tours, cargo cosas y me encargo de la promoción de la mercancía en la red y otras cosas. Trabajo físico e intelectual. Un completo y oscuro trabajo de cuello blanco y azul. Lo mismo va para casi todos los músicos que conozco y con los que comparto mi carrera. En Portugal puedes contar con los dedos a los reseñistas que hacen más que levantarse tarde, ir por su café favorito, tomar un almuerzo caro, leer los diarios, conectarse y escribir apoyados en sus barrigas. Eso es todo y por favor, amigos, ¡la mierdosa carrera de un DJ no cuenta!

Fui invitado por una de las escuelas de arte y técnica más prestigiosas de Lisboa (ETIC) para orientar el próximo curso de producción musical y mi tema principal será definitivamente la multitarea y la necesidad de todo músico moderno de ser más que solo un músico. Una realidad que está tomando forma en Portugal y sobre ella debemos presionar, en vez de correr ministros y lloriquear cuando alguien contradice algo escrito en un periódico. Como nota de pie, diré que si o fuera Primer Ministro, hubiera invitado definitivamente a este periodista para tomar la oficina del Ministro de Cultura. Entonces podríamos ver su verdadero valor y cómo le iría.


Fuente original: The Portuguese Wolf

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