¿De quién es la vaca?

Hace ya varios días que el frontman de Moonspell dejó esta nota en The Portuguese Wolf, pero más vale tarde que nunca, ¿no? Así que sin más, procedan a leerla.


El lobo ha estado ocupado. Girando por el Reino Unido, Dublín (¡qué maravillosa ciudad!), Francia y Benelux de nuevo. Después nos dirigimos al Este y tocamos en Ucrania, Bielorrusia y Rusia en un sólo respiro. Tomamos esa maravillosa energía eslava, probamos un exquisito Borsch con pollo en Kiev y un rápido vodka después de grandiosos shows. Lo que queda y lo que falta será realizado (pronto) con la fuerte voluntad de viajar sin las restricciones de una agenda, descansar después de los shows y viajar a velocidad luz. Necesito saborear todas esas ciudades con la calma de un turista cultural. Planes… No me duele hacerlos.

Aparte de eso, he terminado la traducción al inglés de uno de mis libros de poesía (el tercero, Diálogo de Siluetas que salió en 2007); escribí unos pocos y buenos capítulos de mis memorias (habrá más información sobre esto pronto, pero está siendo escrita en portugués) y estoy inmerso en la traducción de todos los textos del blog a portugués también. Comienza a tener sentido hacerlo.

Estoy de regreso en nuestros cuarteles, Inferno Studios, de ubicación desconocida en Portugal, trabajando en algo terriblemente excitante con Moonspell. Hace dos semanas fue el cuarto cumpleaños de mi hijo Fausto, ¡estuvo de pelos! Nos divertimos, pero creo que todavía me estoy recuperando; y este fin de semana lo empleamos en mirar el cielo azul, bebiendo vino y cerveza y comiendo/engordando, pero también escribiendo y poniendo en orden varias cosas. Mucho está pasando en el campamento de Moonspell, hay muchas cosas en las qué pensar, muchos “should I stay or should I go now”* y también hay una vida real de provisiones, todo un jardín de niños. Nos estamos poniendo al corriente, básicamente. Es el primer descanso real que tomamos desde marzo de 2015, nos detuvimos un mes por buenas razones, pero coincidentemente estoy sentado en el sofá del estudio mientras Pedro trabaja en una canción y en unos minutos me tocará gritarle al micrófono y dejarme ir.

Antes de eso, unas breves notas acerca de ordeñar una vaca. Esta es una expresión que se volvió jerga en el negocio de la música para definir, con un poco de cinismo, las nuevas formas  de una banda (o de hecho, su sello o disquera) para expandir sus recursos e ingresos. Desde que Metallica demandó a Napster se creó una ola contundente de protestas. Una ola hecha de concreto, cada vez más fuerte por el hábito de escuchar música que tienen las nuevas generaciones, nacidas en una atmósfera de “libertad para todo”, de no tomar en cuenta el principio de pagar por la música. Más que un juego de quién tiene la culpa, éste es un problema que casi derrumba la producción entera de la música. Pero, sin mencionar los codiciosos errores de los sellos y disqueras y la proliferación de las cajas de 4 CDs, compilaciones de “lo mejor de” (Best Of), “En vivo en el festival X”, esas bandas tienen que levantarse y también lo hacen sus fans; lo que salió de toda la conmoción fue incluso un sentimiento de independencia y un fuerte sentido de adaptación.

Odio escribir sobre música sin hacer referencia al factor creativo, que es el que verdaderamente mantiene las bandas juntas aunque todo lo demás parezca caer, ese algo que decir que debe decirse todavía, es la piedra angular en todas las formas creativas del arte. Especialmente letras y música. Así que ahora lo he mencionado. Como sea, los músicos viven atrapados muchas veces en el fuego cruzando entre fans y las decisiones corporativas. Siempre he trabajado bajo la mira de la colaboración y la resolución de problemas con nuestras disqueras. Algunas veces las cosas pueden ponerse feas, pero siempre he temido la idea de que la banda se divida por causa de un manager o una disputa con el sello. He visto con tristeza muchas veces cómo les ha sucedido a mis propios amigos. Entonces, esa noción de un valor superior siempre nos mantiene fuertes y trabajando incluso bajo la lluvia torrencial.

Ahora, el 2016 ha llevado con todas las nociones en contra de muchas costumbres; bandas como nosotros están experimentando una fuerte respuesta de la gente y están luchando y adaptando muchos de los lanzamientos de nuestro sello (Napalm Records) les ofrecen. Las cajas especiales, los vinilos, los singles, los digipacks, la mercancía: Siempre he visto gente usándola o llevándola como si fueran joyas personales y artefactos de una personalidad. Mucho más que un producto. Esa observación hace que todo el asunto de entender la metáfora de la leche y la vaca sea realmente complicado.

Primero, pienso que las bandas y cualquiera que sienta que trabaja en la explotación de derechos generada por su creatividad están haciendo lo mismo que cualquiera en otra línea de negocios. Adaptación. Creatividad: esa chispa trabaja en varios niveles, no sólo en lo musical, plástico o poético. Varios músicos se ajustan a las tendencias por otras artes relacionadas como la moda, el maquillaje, cualquier cosa. Para observar esto en una forma totalmente justa como otros empleos, nunca comprendí porqué las personas son tan críticas cuando una banda y un promotor hacen un acuerdo de paquete con un boleto, disco o cualquier otra cosa. De hecho, si tienes el trabajo que sea, creativo o no, ¿no es tu obligación explorar y tratar de expandir tus facultades, buscar y mejorar tu condición propia? Por supuesto, nosotros tenemos una guía moral adentro, que va desde lo underground y hemos continuado nuestra ética holier-than-thou** en línea. Pero esa responsabilidad puede y debe ser ejercida incluso si mandas a hacer una cerveza con el logo de tu banda; una tarjeta de crédito o una playera con un pato saliendo de un plátano.

Queda en la banda el entender a sus fans, atender sus quejas mientras sean razonables y realizables, todos amamos la fantasía, ¿saben?; pero parte de nuestra independencia es poder jugar bien y, responsablemente, todas nuestras cartas. Antes de que encumbremos a la vaca contra viento y marea. Y para el fan que piensa que somos una vaca que espera ser ordeñada, eso es un pésimo sentimiento para todos. Después de todo, dependemos los unos de los otros en este mundo bovino y ninguno de nosotros desea realmente ser ganado. Es suficiente con lo que tenemos que soportar en los vuelos y aeropuertos.

Así que la próxima vez que pienses eso, que tengas esas ganas de leche, trata de ver el panorama completo. En un mundo perfecto, yo iría con el panadero y le cantaría Alma Mater por pan. En lugar de eso, tengo que empeñar casi todo mi tiempo tratando de balancear el interés con algo que haga que te sientas orgulloso de poseer. Deséame suerte en esto de alzar a mi manada.

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Notas del traductor:

*  Hace referencia a la canción homónima de The Clash.

** Frase en inglés que se usa para referirse a la propia superioridad moral.

Fuente original: The Portuguese Wolf

 

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