25 años de meditación #1: ¿Está bien gustar de Depeche Mode ahora?

25 años, 25 notas. O al menos eso es lo que planea compartirnos el incansable Fernando Ribeiro durante este año. He aquí la traducción de la primera entrada, un relato por demás interesante sobre lo que el frontman de Moonspell opina sobre los legendarios Depeche Mode.


Depeche Mode acaba de compartir, hace unas pocas semanas, un nuevo vídeo dirigido por Anton Corbjin. La canciòn se llama “Where’s the revolution?” y la columnista de SPIN, Anna Gaca, fue muy rápida en tirarla hacia abajo, así como puedes leer aquí y forjarte una opinión propia. Ella no encontró ninguna revolución ahí más allá de un juego de palabras. ¿Es solo una canción sobre política? Quizá ella falló en encontrar la revolución, pero al menos me ayudó a encontrar una réplica a sus palabras de wannabe. Pensando hacia atrás, ella descartó la canción en favor de revisar el saldo de su tarjeta de crédito. Es triste para alguien que vive de la música. Como sea, gente, ¿dónde está la revolución entonces, la real que está recibiendo Depeche Mode trágicamente tarde? ¿Es la revolución limonada?

Nadie es, ni debería ser inmune a las críticas. Cómo se hacen las críticas es otra historia demasiado grande para mis habilidades como escritor. Yo más bien les cuento mi historia con esta sorprendente y apabullante banda, que ha mantenido en alto sus estándares y su estilo sigue lleno de significado y hermoso al día de hoy.

Mi hermana Paula siempre ha sido una gran fan de DM. Ella asistió al concierto que dieron en un estadio para su debút en Portugal. Ellos dieron dos conciertos, uno en Porto y otro en Lisboa. Corría el año 1993 y su llegada coincidió con mi más férrea devoción por el intercambio de cintas y el underground. Mi hermana necesitaba un acompañante y ella se esforzó enormemente por llevarme con ella, puesto que era más sencillo salir lejos con un hermano que con sus amigos de la prepa. Yo dije que no. Y realmente fue en serio. En es entonces, dentro de mi radar estaba todo menos DM. Yo estaba inmerso en bandas que probablemente nunca has escuchado hablar de ellas: Bathym (EUA), Lamentation (Brasil), Sacred Crucifix (Finlandia), Root (República Checa) y por supuesto, en bandas que estaban rompiendo esquemas y alcanzando mayores alturas: Paradise Lost, Tiamat, Samael y Master’s Hammer. Esa era mi onda. Más que salir con chicas, salir a pasear, motocicletas o lo que fuera. Mi hermana terminó yendo de todas formas y yo me quedé en casa con mis demos en cassette.

En retrospectiva, me arrepiento. Y la siguiente vez que DM vino a Portugal, ya bien entrados los dos mil (2009), estuve ahí con mi hermana, apreciando y disfrutando de esta asombrosa banda, pagando una deuda de muchos años a Paula y llenando un agujero en mi educación musical. Si regresamos tan solo unos dos años antes del lanzamiento de Ultra (uno de los regresos más poderosos de una banda “veterana”, sin discusión), la trama se complica. Nosotros estábamos abriéndonos y expandiendo nuestro sonido en ese entonces y decidimos hacer el cover de Sacred, canción incluida en el álbum Music for the Masses para nuestro EP 2econd Skin, que precedió a nuestro siguiente álbum Sin/Pecado de 1998.

Todos sabemos el resultado. Moonspell estuvo bajo fuego al igual que muchos otros lo estuvieron (Paradise Lost, por ejemplo, fue bombardeada por la escena metalera y por muchos de sus más acérrimos fans). In Flames también le hizo un cover a Everything Counts para su álbum Whoracle pero tuvo un mínimo impacto en su carrera y en la opinión de sus fans. DM era Anatema en la escena metalera, con revistas y fans (la mayoría, al menos), rechazando y condenando su influencia en los miembros de las bandas de metal, despreciando bandas que fueron formadas para hacer algo más que repetir sus propios álbumes ad nauseam.

Yendo unos pocos años hacia delante, estaban bandas como Lacuna Coil que coverearon Enjoy the silence de la misma banda. A sus fans les gustó y los apoyaron. Unos años más tarde, pareció que el metal y la música extrema hicieron las pases con DM y ahora puedes ver a muchos músicos metaleros y fans compartiendo, complementando y amando el nuevo single de la banda, contrario a la escena que ellos ayudaron a formar (Indie/Pop) que ahora los rechaza y los considera inválidos en la escena contemporánea. Ingratitud. Es un duro reto para mí encontrar una banda en la misma vena de la escena pop justo ahora que  Beyoncé domina la escena Indie, donde el azúcar o algo raro parece encaminarte a la corte más snob de lo insignificante.

Estas 25 notas que voy a escribir este año son un reporte con muchas cosas que nos han pasado y que transformaron el impecable comienzo de nuestra carrera (Wolfheart + Irreligious, para ojos de muchos, son nuestros únicos esfuerzos dignos) en algo discutible, enlodado y agresivo. Incluso si ahora todos somos más viejos y sabios, cada uno de nosotros, esa reacción nos afecta todavía y, quién sabe, tal vez alejó nuestra oportunidad de ser una banda masiva en lugar de ser una de culto. Después de todo, no es lo que eres en qué te convertiste a lo largo del camino lo que le interesa a la gente. La mayoría tiene una idea sobre ti; quiero decir, una idea general compartida por muchos elementos en la escena (promotores, bandas, compañeros músicos, fans) y eso es lo que cuenta cuando te ponen de frente las facturas. Y eso es evidente para mí, tanto, que muchos de los que siguieron a Moonspell y nos dejaron atrás tienen esa idea, una noción de “vendemos todo”, que nos persigue a donde quiera que vamos y que toca todo lo que hacemos, sea sólido o no.

No deseo quejarme aquí, solo observar. Estoy bastante contento con lo que Moonspell ha llegado a ser y con el hecho de que al final de la batalla seguimos en pié. No caeremos sin dar una larga, muy larga y dura pelea. Por otra parte, quiero ser honesto en tanto siempre he creído que hablar o escribir con franqueza no es menos importante que lo que la banda es y lo que yo, como miembro, he experimentado en nuestra improbable historia. Pelear por una banda es mucho más que girar, escribir, probarte a ti mismo o viajar. Es primero y más que nada, una batalla contra el prejuicio que hay en nuestro propio estilo que ha dado forma a la escena metalera en lo que es hoy en día: Una parada de princesas Disney y ogros que se indignan y perdonan con sus fans sin importar lo que ellos hagan, cómo se vistan o comporten. El final de los noventa fue una época difícil para los que quisieron darle un giro a las reglas que se suponía no debían existir en la música, en primer lugar. Bandas como Celtic Frost o Bathory (quizá la banda más importante en el nacimiento del metal underground) nos mostraron eso con su variada (y todavía polémica) trayectoria musical, sus creaciones y logros.

Hoy en día es más sencillo lidiar con esas cosas. Somos una banda 25 años más vieja y nada nos tira. Somos verdaderamente independientes para hacer lo que se nos pegue la gana, manteniendo lo que somos realmente por dentro. Depeche Mode o Cannibal Corpse nos encantan ambas, por las razones correctas. Aún así, esta sombra todavía nos sigue y sé que nunca nos libraremos de ella, pero hemos aprendido a vivir bajo de ella. Cuando la gente me pregunta qué cambió en estos 25 años, suelo decir que poco es lo que cambió. Todavía peleamos por poner nuestro nombre en los anuncios de festivales y a veces incluso pensamos que X o Y bandas están siendo promovidas a nuestras expensas, o peleamos por espacios que deberían otorgarnos por simple respeto. En una palabra, la credibilidad no es algo que tengamos en la forma que nosotros creemos que deberíamos tener, después de tanto tiempo. La credibilidad no llega fácilmente para nosotros, pero eso es materia de mi segunda nota, si son tan amables de esperarla unos días más. En ella encontrarán más acerca de lo que pasa por mi mente este 2017, año en que una banda portuguesa que empezó tocando black y que no se asustaba de otros colores, alcanzó un cuarto de siglo. La fea Cenicienta de los lobos que nunca se sentó con los chicos grandes pero que siempre se dirigió y superó los obstáculos para convertirse en sus propios maestros.

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Fuente original: The Portuguese Wolf

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Un comentario sobre “25 años de meditación #1: ¿Está bien gustar de Depeche Mode ahora?

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