Barco de locos

Desde experiencias en los aeropuertos y vuelos hasta la polítca europea. Nos ponemos ya al corriente con las traducciones del Lobo Portugués.


Soy lo que se conoce como un viajero frecuente. Justamente por eso mi vida en los aeropuertos se ha vuelto un poco más sencilla, incluso si la intensidad de ese aire irrespirable no se apacigua ante nada. Como viajero frecuente cuento con baños, bebidas y alimentos gratuitos, abordaje preferente, mayor capacidad de equipaje. Suena un poco burgués para ustedes y, de hecho, lo es, pero lo hacemos por razones más prosaicas que incluyen ahorrar dinero en viajes y, por supuesto, el problema del exceso de equipaje que tienen todas las bandas, incluso con las fundas de nuestras guitarras que tienen un forro delgado.

Ser un viajero frecuente no te prepara para el cómo te miran los hombres de negocios y las mujeres, cuando llegas al avión, antes que nadie, justo como ellos y te sientas en clase económica con laptops, mezcladoras, guitarras enchufadas a los auriculares y sabrá que más. Tomando los pasillos y las ventanas, dejando el asiento de en medio para lo que sea que la fe traiga consigo. Esa mirada es una combinación de disgusto, sorpresa e incredulidad. Nos miran con tanta fuerza que una vez tuve que decirle a un hombre de negocios sueco “tómame una foto, te va a durar más”. Como sea, estaríamos siendo tontos al no tomar ventaja de los miles que nos cruzamos al año, volando por todo el mundo. El asiento de en medio vacío puede parecer una provocación para algunos (todo cabe esperar en un avión) pero, de hecho, es solo una declaración que un metalero de cabello largo y gran tamaño (y que viaja con muchas cosas) está haciendo.

La última vez que escribí aquí estaba bastante molesto por Trump y Dijsselblem, ese tipo de Holanda que dijo que los países del sur de Europa gastan dinero en putas y alcohol. Tuve muchos ojos atentos hacia mí. Recibí unos pocos comentarios aquí y allá, así que decidí escribir un poco más sobre las preguntas que tuvo la gente.

Aquí, en la pequeña Portugal del sur, fuera de los grandes titulares y reportes televisivos, los portugueses fueron y volvieron del infierno gracias a las políticas de austeridad que implementó la Unión Europea, mismas que el gobierno pasado avaló y fortaleció gustoso. Se trataba de un gobierno con tendencia hacia la derecha. La conclusión fue obvia: La gente quedó aplastada con impuestos, muchas de las PyMES cerraron sus puertas, la economía se vino abajo y se abrieron comedores sociales. Todo en nombre de un plan que no funcionó. Después de las elecciones, el Partido Socialista de Portugal formó una coalición con los demás partidos de izquierda (CDU + BE)*, la cual muchos predijeron que tendría un catastrófico y pronto final. Lo apodaron Gerigonça, que burdamente se traduce como artefacto innecesariamente complicado, un objeto fabricado con prisas, defectuoso, obsoleto. Esa palabra, gerigonça, se volvió la más googleada en Portugal, disfrutando de un resurgimiento improbable desde la época en la que nuestros abuelos la usaban, a comienzos del siglo pasado.

El resurgimiento de la palabra no viene por oportunidad. Fue el resultado de una policía exitosa que rechazó la austeridad en favor de mejorar los salarios para estimular la economía y no solo sobrepasando las cífras que Europa tanto adora. Contrario a los deseos y maniobras de los prestamistas. Hace cinco años nos encontrábamos con bastantes puñaladas por la espalda. Seguimos a través de la austeridad, haciéndola más presente en Portugal de lo que era realmente necesario. Portugal era el buen estudiante hambriento humilde de Portugal. Pagamos la cuenta. Mientras tanto, nuestro país se moría.

Ahora, ¿qué carajo somos ahora? ¿Qué diablos sabe uno sobre Portugal?

Aquí abajo tenemos conciencia sobre las cosas que son mejores para nosotros. Puedes ver el verdadero latir de la gente en las calles. Muchos nos predicen un futuro realmente malo (las agencias de raiting, siempre tan diligentes), solo porque somos del sur. Otros vienen aquí a estudiar lo que pasó. Del buen estudiante al estudio de caso. Todo lo que nos tomó fue juntar coraje para cambiar y darle un descanso a la gente. Y sí, muchas cosas siguen rondando, especialmente la crisis. Esas cosas hacen que el mundo gire. Así como los portugueses que somos, nosotros haremos de este momento justicia poética. Sabemos que hay alternativas y, para ser honesto, a nadie le importa un carajo el futuro que los tecnócratas en Bruselas planean para ti. ¡Sencillamente no divierten!

Cuando las tribus de Europa se encuentran en una sala de negocios o en un pasillo de Bruselas, es simbólico. Mucha de la gente ahí se cree superior que sus compañeros sureños. Puedes llamarlo como quieras, tomar cualquier excusa o malentendido. Esa superioridad que genuinamente sienten es lo que motiva discursos como el del presidente holandés del Eurogrupo, o los mítines descerebrados de Trump. Nada más, así de simple. Y esto va para cada estúpido blanco, negro o chino en el poder. La negación del mérito. Los clichés. La ignorancia. La importancia de uno mismo. La falta de respeto.

Cuando los pueblos de Europa se encuentran en los clubes, pasa algo diferente. Desafortunadamente los políticos están demasiado ocupados con sus propias reflexiones en los diarios y fracasan al ver lo que es una auténtica comunidad. Los europeos procrean entre ellos (¡incluso en tiempos de guerra!), se emborrachan e, independientemente de nuestro pasado colonial, al menos en Portugal, tenemos un balance racial y una comunidad multiétnica funcionando que, sí, debería abarcar los titulares, por ejemplo.

Cuando estoy en los Países Bajos, a nadie le importa un carajo si soy portugués. Cuando preguntan, puede que estén interesados, pero la nacionalidad es un detalle que viene después de la primera impresión. Quizá eso es Europa. Que no importe una mierda. Normal. Simple. Solo nos empezó a importar cuando Europa nos llamó ebrios y proxenetas o tiranos y nazis.

Es así de fácil: La gente se mezcla en Europa. Solo discutimos por causa de nuestros gobiernos. Cuando estoy en Europa no me siento europeo, nadie se siente así, pero si me siento en casa y sorprendido por todo lo que tenemos en Europa. ¿Por qué politizarlo y monetizarlo? ¿Con qué propósito?

Conclusión: Portugal no hace titulares, pero creo que bien podría hacerlos por buenas razones. Para mí no hay problema, no me interesa y ustedes siempre pueden volver aquí. Yo los mantendré al tanto sobre Portugal tanto como ustedes deseen.

Me sentí alegre de ver, por una vez, a Portugal no haciendo reverencias ante comentarios estúpidos y ofensivos.  Nuestros proyectos de manutención y de reporte son firmes. Respeten.

En Europa del Sur y en el resto del mundo, las mejores cosas son gratuitas. Ya basta de esta cosa de PIGS (Portugal, Italy, Greece, Spain). Todos estamos a bordo del mismo barco de locos*. Sabemos eso gracias a un griego.

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“El barco de locos”, El Bosco. (Óleo sobre tabla, 1503 EC)

Glosario Metalero:

* Coalición Demócrata Unitaria (Coligação Democrática Unitária) y Bloque de Izquierda (Bloco de Esquerda).

** Dicha frase hace referencia a una pintura, compartida por Fernando en su post y recuperada en esta traducción, del pintor neerlandés Jheronimus van Aken, también conocido como “El Bosco”. Este cuadro flamenco versa sobre las debilidades humanas y establece una relación simbólica entre la locura y el vício.

Fuente original: The Portuguese Wolf

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