En soledad

Si hay algo que nos encanta del frontman de Moonspell, es el acervo cultural e intelectual que posee. Esperamos que no les explote el cerebro con estas reflexiones filosóficas. Dato curioso: Esta traducción se hizo basándose en la versión en inglés, misma que fue traducida del portugués.


Hace unas cuantas semanas fui invitado como expositor a un debate abierto sobre psicología en Ílhavo, al noreste de Portugal. Desafortunadamente estuve enfermo ese día, pero escribí un texto para la conferencia que ahora quiero ocmpartirles. Está traducido del portugués para todos ustedes, amigos del blog. Espero que lo disfruten. Abrazos, Fernando.

Soledad

Voy a empezar diciendo que, como ser humano que soy, me encuentro profundamente ligado a interesarme por la soledad. Poniéndolo en otras palabras, yo creo que esto no es puro interés, sino que más bien se trata de una condición, un sentimiento que se materializa muchas veces y que forma parte de nuestra existencia desde la cuna hasta la tumba. La soledad tiene su propia presencia, su propio legado, algo antíguo y profundo, pero que de alguna forma siempre es actual y dinámico.

Además de esa condición de inevitable, mi percepción sobre la soledad se divide en dos aspectos:

  • El filosófico, primeramente libre de cualquier existencialismo y nacido de la categoría kantiana insociable sociabilidad*. Esto definie a los hombres como seres sensibles y empíricos (que funcionan acorde a las leyes naturales) pero también como un ser racional (y por lo tanto, capaz de cualquier acción moral subsecuente y de todo pensamiento matemático).
  • El competitivo, “poético” o “artístico”, si es que me permiten el atrevimiento. Pero aun bajo las leyes naturales, por así decirlo, persisten las tentativas semi espontáneas de expresar la soledad de forma creativa, a través de la explotación del objeto artístico de los otros o de uno mismo. Quién sabe, tal vez implique adentrarse en el “entendimiento” de la soledad mediante el sentimiento o el juicio astético del arte en sí. Finalmente, quizá también como una expiación, cuando la soledad es una malévola parada que nos quita el aliento.

En lo que respecta a Kant, me parece que la fraseología insociable sociabilidad se explica por sí misma. Sobre todas las cosas, el hombre está encadenado a asociarse, a trabajar y a transformar la socedad como grupo. No obstante, la necesidad de la soledad (ésta puede ser benigna, maligna, neutral o patológica) no es una mera coincidencia o algo que se dice de manera fortuita, ésta necesidad refleja la lucha entre los conceptos de libertad, su moral o implementación anarquista. Se situa entre el eterno deseo de la gratificación propia contra la verdadera manifestación de la humanidad en virtuosa asociación con los otros.

En cuanto a “la parte sensible” de la soledad, considero que tiene muchos grados y da muchos giros, yo trato de permanecer en ellos lo mejor que puedo. Desde los románticos idealismos de la misantropía hasta la cruda y viciosa antisociabilidad, hay muchos peldaños en la escalera. múltiples etapas de afrontamiento, terapias y la aceptación de “las reglas de la soledad”, mismas que  siempre son caóticas. Como letrista y poeta, por supuesto que estoy muy interesado en este conflicto. Y cuanto más profundizo en la reflección, creo que la soledad tiene, fundamentalmente, el valor de una perspectiva. Se manifiesta en cada “caso”, se sobreponen la sensibilidad y la salud mental. Eso, después de todos los puntos que Kant hermosamente señala, supone que el hombre es su propio campeón y rival, que las líneas son más curvas que rectas. La soledad es tan lisa y pulcra como lo son las serpientes. A otros sencillamente no les interesa que unos pocos se encuentren solos, varados sin opciones intelectuales ni mecanismos regulares evidentes. Esto pasa especialmente entre la gente mayor en Portugal, que no solo es dejada sola, sino que también se encuentra desprovista del mundo que les rodea y al cual no pueden comprender.

Soledad
Imágen por: @CobraVenom

Glosario Metalero:

* Esta categoría es desarrollada por el filósofo alemán Immanuel Kant en su texto Idea de una historia universal en sentido cosmopólita y se refiere a la contradicción que existe entre los individuos y la sociedad en su conjunto. Kant explica que los individuos tienden a entrar en sociedad, pero que también tienen inclinación por aislarse puesto que en sociedad deben obedecer ciertas pautas de comportamiento y, en soledad, pueden disponer y saciarse como mejor les place.

Fuente original: The Portuguese Wolf

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