Indios y Vaqueros

Desde hace unas semanas, Fernando Ribeiro comenzó a colaborar para el sitio Jornal de Leiria y esta fue su opinión acerca de las últimas noticias de nuestro país vecino del norte.


Fernando Ribeiro

El fallecido Umberto Eco escribió en su libro de crónicas sobre sus viajes a EUA, que este era el único pueblo capaz de inventar la historia filmada de Blanca Nieves y la del Tiburón y dar culto a ambas de forma masiva, o mainstream si prefieren.

El maniqueísmo ha marcado casi siempre las grandes decisiones de América, muchas veces como último argumento para bombardear aldeas. Arrasar con los malos de la cinta es siempre el factor, aunque para eso se tengan que inventar y preparar enredos de historias que nunca tuvieron final feliz.

Para sumar al caldero que ya hierve: una noción cada vez más perniciosa y diseminada entre todas las edades y estados sociales, de “nosotros contra ellos”. Esta es una evidencia que marcó muchas presidencias pero que ahora alcanza su máximo exponente, con el top of the chain president Donald Trump.

El apuntar el dedo al stupid white man es un acto cívico. Pero, como muchos de estos actos, no pasará de la mera intención, de la señalización de una toma de posición que, ahora inevitable e hasta saludable, también tiene mucho de inútil si intentamos ver a Trump a la imagen del americano medio, conservador de derecha.

La negativa y el intento de negociación (esta ya más a la medida del Trump negotiator) del Acuerdo de París es abominable a los ojos del mundo sostenible, pero pienso que la perspectiva se altera cuando se cruza el océano hasta la mayor economía del mundo.

Quien ya viajó a EUA debe haber notado que todos los días el usuario, el ciudadano común no tiene presente su huella ecológica. Hay embalajes para todo en los EUA.; Los ecopuntos son raridades en casi todas las ciudades y el americano vive en su concha de consumo y de todo lo que, literalmente, lo envuelve. Tarjeta, plástico, esponja, poliestireno, vidrio.

EUA inventó el desechable e hicieron uso de esa invención como nadie. Es un principio antropológico equivocado, mirar a otros pueblos por nuestras nociones de civilización. Las cosas en una Europa que comienza a implosionar serán siempre bastante más calmadas y bastante más pequeñas, a escala, de lo que pasará aún en esta Administración Trump.

El libro de Goldhagen (Los verdugos voluntarios de Hitler) es una reflexión extremadamente incómoda sobre el papel del ciudadano común en el edificar de un imperio de terror, argumentando Goldhagen, que la dimensión de esta loca empresa, fue posibilitada por una colaboración de un pueblo en trance.

No es casualidad que el populismo recuerde la palabra popular y afirmo que tal americano medio, muy probable, tomaría la misma decisión de Trump, usando los mismos argumentos que su Presidente.

Es verdad que hay tantos americanos esclarecidos y que varios Estados van a seguir cumpliendo con el Tratado, pero la peligrosa semilla fue plantada en el corazón del orgullo americano y este espíritu – que desconsidera mucho de lo que es esencial para el europeo (medio ambiente, atención sanitaria, paz) – ese gut feeling es mucho más poderoso que cualquier voz o actitud sensata que se levante de los cada vez más exclusivos EUA.

Podríamos decir que existe el peligro de la aceptación y absorción a medio plazo de todo este absurdo presidencial, pero sería descuidar el hecho de que esa aceptación ya ha comenzado. Ha sido, por cierto, la tarea más importante de toda la gran red social y media que, sin treguas, acusa a los contrarios y exulta a las “victorias” de Trump como pasos para la nueva Gran América.

Proyectos como ese no tendrá problemas para arrasar todo a su alrededor y hacer a EUA una especie de isla inexpugnable, con la podredumbre social, el fin del sueño y la abolición de una libertad con la que muchos soñaban.

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Texto original: Jornal de Leiria

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Un comentario sobre “Indios y Vaqueros

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  1. Boca llena de verdad. Aunque personalmente creo que apuntar el dedo al stupid white man no es cosa pequeña, sobre todo si son los mismos estadouinidenses los que lo hacen. De hecho, que se sienta cosa pequeña es buena señal de que el sistema no está totalmente perdido. Hay fecha de caducidad para la libertad de expresión en la víspera del estado autoritario, y no obedecer por adelantado la alarga 🙂

    Gracias Ana!

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