Cada puto y pequeño detalle (Parte II)

En esta segunda parte, Fernando nos cuenta cómo transcurrieron los acontecimientos que vivió Moonspell durante los años finales de la década de los 90. Cosas buenas, cosas malas y otras peores, como cierto bajista, de cuyo nombre no queremos acordarnos… (Diría Don Miguel de Cervantes Saavedra)

Sin nada más que agregar, ¡disfruten del texto!


Adriano* me pidió hace poco que continuara ésta mirada personal sobre la biografía de la banda qué, tal como se han de imaginar, dejé sin tocar desde finales de 1996 por muchas razones, especialmente porque la historia de Moonspell estaba a punto de sufrir su momento más dramático dentro de un contexto de por sí muy agitado.

Debo confesar que todavía estoy batallando con mis habilidades mentales y digitales para ver cómo puedo juntar los hechos y mis convicciones.  Terminé la primera parte de esto, ignorante de las acrobacias que tendríamos que hacer, balancéandoos entre la ascensión y morder el polvo, tanto el nuestro como el de otros.

Me parece que debo continuar justo donde los dejé: Diciembre de 1996.

Fernando Ribeiro


Creo que debería comenzar justo donde los dejé la vez pasada: Diciembre de 1996. Tras un verdaderamente corto descanso, nos reunimos nuevamente en nuestro lugar de ensayos para dilucidar y finalmente descubrir que Moonspell iba por buen camino y que había algo podrido en la médula de la banda qué, independientemente de lo que se diga al mundo exterior, se trató de las relaciones y libertades personales. Entre discusiones y profundos desacuerdos, las cosas se estaban volviendo personales, la elegancia que había caracterizado nuestra química se estaba perdiendo y el odio se estaba asentando en su lugar. Ahora, afortunadamente, no tenemos giras pendientes y, por primera vez desde finales de 1994, tenemos tiempo para pensar y analizar tanto nuestro estatus como a nosotros mismos. Por supuesto, no crean que nos reunimos al rededor de una mesa para discutirlo como seres civilizados. Teníamos música que hacer y fue la música lo que resolvió las cosas al final porque cicatrizó y curó a la banda.

Mucho fue dicho sobre la salida de Ares (especialmente por él mismo), pero haré gala de nuestra elegancia al no responder a provocaciones baratas que nos llegan desde muchas partes. No le damos importancia a las historias inventadas. La verdad es lo primordial para nosotros, la versión completa y cruda de lo que ocurrió siempre permanecerá dentro de la banda, de hecho. En cierta ocasión escribí para la página web una emotiva explicación de todo, que fue lo suficientemente abstracta y poética como para no aclarar las preguntas. Pondré el dedo sobre la llaga con solo unas pocas líneas: Tomamos caminos separados al de Ares (nadie expulsó a nadie, nadie es víctima de nadie) porque llegamos a una situación intolerable cuando él quiso ponernos por debajo, criticando groseramente nuestro trabajo, sin siquiera presentar alguna alternativa además de sus escabrosas críticas carentes de sentido. Ares había olvidado cómo trabajar, ya fuera solo o con nosotros, desde hacía un buen tiempo. Esto podía notarse en su manera de tocar y en su terrible necesidad de promoción personal, dejándonos colgados a nosotros. Llegó a un punto en que él llegó a creer que Moonspell era él y solo él, así que tomamos esta situación para analizarla y surgió la ruptura. Esto ocurrió a principios de Febrero y fue, aparentemente de forma amistosa (con el mismísimo Ares dándonos la mano y deseándos suerte), que todos reflexionamos y decidimos que Moonspell continuaría sin él. El punto más bajo vino después cuando nos dimos cuenta de que Ares había registrado el nombre de Moonspell como suyo. No solo eso, Ares también había registrado algunas canciones de Sin/Pecado  gracias a que logró sustraer una grabación de ensayos (a través de medios que todavía desconocemos) y nos llenó de demandas y amenazas legales, rompiendo así el trato profesional que nos había unido a Century Media. Esto hizo que su teatrito del apretón de manos se tornara sumamente cínico e insoportable. Nos defendimos de la forma en que teníamos que hacerlo e incluso, si las cosas tienen la importancia que uno mismo les da, pasamos de la ira y el desprecio total a las noches sin poder dormir por el hecho de que habíamos creído y apoyado a una persona que nos traicionó y que estaba haciendo peligrar enormemente el futuro de Moonspell. Si todo lo que él dice sobre sí mismo fuera cierto, si él realmente hubiera sido el compositor y el líder que decía ser, entonces él habría competido sanamente con nosotros a través de su talento o de un nuevo proyecto. Han pasado ya casi tres años y, dejando de lado el haber descubierto los peores aspectos de nuestra relación, de él solo me han llegado noticias insípidas sobre proyectos estériles. Dejaría este asunto aquí si me fuera posible.

Después del shock respondimos con música y trabajo. Conseguimos un nuevo bajista, Sergio Crestana, quien se adaptó perfectamente y que permanece todavía con nosotros, como bien saben. apoyando en la parte compositiva también. Sergio viende de un singular trasfondo de casinos y clubs, es un músico experimentado y ecléctico que dejó Brasil para dedicarse totalmente a la música. Su primera experiencia fue tocar una canción en una fiesta de premiación en el Coliseu de Lisboa y le encantó. Es una lástima que ni siquiera tuvo tiempo para calentar. Le tocó calentar con el festival Metal Mania en Polonia, con 7 mil espectadores y justo después con el Dynamo Fest, en el escenario principal, durante el sábado por la tarde. Una de las medallas en nuestra carrera como banda en vivo es tener el mérito de ser la única banda de metal portuguesa que ha podido profanar ese mítico escenario en Eindhoven. Concluímos el año con un pequeño tour (como banda principal) del que no hay mucho que contar.

El verano del ’97 quedó dividido entre tocar en todos los festivales europeos que nos fuera posible y entre la grabación de Sin/Pecado, un álbum sobre cuyos aciertos y errores ustedes han debatido abundantemente, así que probablemente fallaría tratando de añadir algo más. Objetivamente, el lanzamiento de éste disco nos trajo, además de todo lo que se ha debatido, la oportunidad dorada para regresar al Coliseu de Lisboa como banda estelar. Tocamos para un público de 4 mil espectadores que agotó totalmente las entradas y, como sucedió en 1996, tomaron la chispa de nosotros y nos la regresaron en una forma que las palabras no nos alcanzan para agradecer, ¡en serio! Conseguimos la acreditación de plata en Estados Unidos tanto para Irreligious como para Sin esa noche. Salir de gira significó un poco de más territorio, olvidarnos de los problemas, contagiarnos la energía. También tuvimos la oportunidad de expandirnos al hacer un rápido, pero memorable, tour por Sudamérica: abarcando Brasil, Argentina, Chile, Colombia y México. Para ponerlo “en corto”, lo llamamos el Ego Tour. Es suficiente, dije entonces. Además de los compromisos usuales de verano, que incluyen festivales como Roskidle, Bizzarre, Artifacts, esta vez tuvimos el privilegio de tocar en Paredes de Coura, uno de los escenarios más hermosos que hemos pisado, para una audiencia portuguesa magnífica. De hecho, la experiencia fue tan buena que ni siquiera el crítico más quisquilloso podría decir algo malo sobre ella.

También tuvimos una oportunidad como estelares a lo largo de toda Europa para exorcizar las malas vibras. En un viaje de 50 fechas (10 de ellas con las entradas totalmente agotadas), nos encontramos con el entusiasmo y finalmente pudimos aventarnos a hacer un show completamente por nuestra cuenta, algo solamente posible de lograr y de hacer bien tras 3 años intensos de telonear y aprender. Cuando terminamos esta travesía en Lisboa, habiendo pasado 8 semanas desde que comenzara, el cansancio no se podía comparar con la felicidad de los recuerdos y las vivencias que compartimos con Therion, Darkside y, ocasionalmente, con Anathema.

Diciembre de 1998 llegó, más que nada, en forma de reposo. Sin embargo, comenzamos a trazar las bases de nuestro siguiente trabajo (mismo que ya estaba conceptualizado y titulado para ese entonces). Enfrentamos los cambios que se habían originado por las diferentes motivaciones y guías que teníamos en nuestro espíritu, al momento de su composición. Reclutamos a Andy Reilly como nuevo productor para que nos ayudara a romper con algunas rutinas dentro de Moonspell, todo en pos de conseguir un mayor logro con The Butterfly Effect, un álbum que pretendía acercarse a un estilo único que conciliara el alma de Moonspell con su ubicación contemporánea y su contexto artístico. En los Trident Studios pensamos que esto se había consegido al crear un álbum diferente y poderoso que, más que nada, está siendo recibido con respeto. Poco antes y poco después tuvimos siempre experiencias al tocar en vivo. Me gustaría destacar el viaje a Estambul y sus peculiaridades y el haber liderado el festival Printemps de Bourges, en Francia. Francia es un país que nos brindó una atención inesperada desde el lanzamiento de Sin/Pecado, ¡nada más que 12 mil copias se vendieron solo en ése territorio! Las experiencias como headliners en los festivales portugueses también fueron relevantes, esto por la mala noticia tras la cancelación que explicamos a quienes les interesó informarse.

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“The Butterfly Effect” se grabó en los mismos estudios londinenses en que David Bowie hizo lo propio con su icónico álbum “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”.

Pasaron muchas cosas con el lanzamiento de The Butterfly Effect. Siguen ocurriendo cosas, pero creo que lo que se lleva los reflectores es nuestro primer tour por Norteamérica, Ahí pudimos encontrarnos al fin con viejos fans y saldar una deuda tras muchos años de no haber tocado jamás ahí. En esa ocasión compartimos el puesto de headliners con los suecos In Flames.

Por ahora, con una gira europea ya agendada, queda muy poco por decirse, excepto que en el caso eventual de que sobrevivimos al Gran Desastre**, tengo la esperanza de ver sus rostros en el público, donde sea que toquemos y que de aquí a tres años pueda añadir más cosas a esta biografía de la que nadie sabe el final. ¡Qué raro es escribir sobre cosas que están pasando! ¡Y qué difícil es contarlas bien, a decir verdad!


Glosario metalero:

* Adriano Esteves fue el diseñador de los antiguos foros y páginas de la banda. Adémás, también se encargó del artwork en los primeros trabajos de Moonspell.

** Recordemos que éste texto fue escrito en 1999. En esa época no faltaba quién aseguraba que se iba a acabar el mundo por los “desastres y calamidades” que traería consigo el nuevo milenio.

Fuente original: Wayback Machine

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