Un viaje épico hasta los escombros de la tierra

Diário de Notícias, medio portugués, estuvo con los miembros de Moonspell en las calles de Lisboa para hablar un poco más de la evolución de un EP  a un álbum entero.

image Moon
Paulo Spranger / Global Imagens

Por: Pedro Vilela Marques

Canciones en portugués, orquestaciones, coros y hasta una versión doom de Os Paralamas do Sucesso. Moonspell hizo el retrato del terremoto de Lisboa un momento único en la carrera de la banda.

“A cinza no ar, os escombros da terra, o fogo que inunda, a água que queima, ruínas.”* La Lisboa retratada en el nuevo álbum de Moonspell  no es de las hordas de turistas, de la renovación urbana exprés, de grupillos de principiantes cantando sobre el calor de otoño. La Lisboa de 1755 es a la de la muerte, de la destrucción, del miedo de dios y de la impotencia delante de los elementos. Y, en el fin, del renacimiento.

El desafío era, a la momento, arriesgado: pasar de un EP de 4 canciones – que llegó a tener como posible título Ruínas, canción de la cual fue extraído el verso que abre este texto – para las diez canciones de un álbum temático sobre el terremoto que arrasó la capital portuguesa el 1 de noviembre de 1755. Pero escuchando el primer tema del disco, el desafío gana aún mayor dimensión. Notamos que la banda quiso hacer de esto un viaje épico por un momento de viraje en la historia nacional, con recurso a orquestaciones e coros de “pompa wagneriana” que  marca todo el trabajo y que fácilmente podría desembarcar y descaracterizarlo. Lo que, para descanso de los fans, no sucedió. “Una buena orquestación es la que no tienen nada de más ni nada de menos”. En una plática con DN junto al Terreiro do Paço, uno de los lugares centrales en el terremoto, Fernando Ribeiro, vocalista de Moonspell, explica como la banda creó un ambiente operístico sin recurso a una orquesta. “Tuvimos un excelente orquestador, John Phipps, que tiene acceso a toda una gama de sonidos, pero es más joven que nosotros y tuvimos que jugar también con nuestros gustos y nuestra experiencia, muchas de las líneas que teníamos”.

Pero no crea que este es un disco de metal sinfónico. Es un álbum de metal, donde el terremoto será la continuación de los temas del apocalipsis del disco Night Eternal, o de la extinción de Extinct. Aquí las partes más pesadas representan las catástrofes  naturales, las orquestaciones cumplen la misión de transportarnos para las calles multiculturales de la Lisboa del siglo XVIII, en especial con el recurso a ambientes orientales, y los coros en un latín inventado – casi como personajes en una tragedia griega – nos remiten a las iglesias. Y hasta el fadista Paulo Bragança nos canta en una voz limpia, en In Tremor Dei, una “Lisboa em chamas, caída, tremendo, sem Deus“**.

“Todo es muy vivo, el álbum tiene ondas. Lo que interesa en todo esto que hicimos es contar la historia”. Una historia que, según Fernando Ribeiro, no se contaba en las cuatro canciones iniciales del EP. “Sería frustrante quedarse (así) solo por él. Además de eso, “porque andábamos en 2017 en celebración vintage en conmemoración de nuestros 25 años, necesitábamos de una transfusión de sangre, y 1755 encuadraba en eso”.

Con tantas capas y lecturas, la pregunta se impone: ¿fue este el disco más desafiante de la carrera de Moonspell? “Es una pregunta buena para quien hizo parte musical”, comienza por responder Fernando Ribeiro. “Los desafíos son encarados con entusiasmo. Lo que nos mantiene juntos sin mantener una relación aborrecida es la creatividad. En este aspecto fue desafiante. En cuanto al vocalista, el mayor desafío era contar la historia bien, el factor clave para hacer a los oyentes viajar hasta el día 1 de noviembre de 1755 y estar con nosotros en aquel día y también desvelar el futuro de Lisboa, un futuro de reconstrucción. A nivel musical hubo varias capas, fue desafiante, pero no necesariamente el más desafiante”. Y los desafíos, agrega Pedro Paixão, tecladista y guitarrista, “dependen de las circunstancias y de las épocas de nuestras vidas en que los álbumes son hechos”.

Una lengua musical.

La métrica. El viejo problema apuntando por las muchas bandas para justificar la opción de cantar en inglés y no en portugués. “Y nosotros también arrugamos la nariz en determinado momento para cantar en portugués”, admite Ricardo Amorim, guitarrista de Moonspell. “Pero después notamos que puede resultar. “Me acuerdo cuando Fernando y Pedro musicalizaron un poema de Miguel Torga para Orfeu Rebelde de haber pensado ‘esto está funcionando, es una cuestión de escoger las palabras correctas’. Es una lengua hasta bastante musical”. Pero si Moonspell ya tenían pequeñas experiencias con letras en portugués – principalmente con las gemelas Trebaruna y Ataegina, del álbum Wolfheart –, compuesta por 50 minutos de música acompañada por nuestra lengua obligó a Fernando Ribeiro “a una tortura por parte de los colegas verdugos del ritmo (risas)”. “Hasta escribí las letras de manera rápida, ya las tenía en la cabeza, pero después estuvimos de regreso a ellas para arreglar la métrica y la expresión correctas para sonar todo tight.

El resultado final suena de forma natural, sin aquella extraña noción de tener palabras tortuosas en espacios que no eran suyos. Desde el “sou sangue do teu sangue, sou luz que se expande”*** de Em nome do medo, primera canción del álbum, hasta a la sorprendente Lanterna dos Afogados que cierra el disco – versión que transformó una canción de Os Paralamas do Sucesso****, que hizo parte de la telenovela brasileña Rainha da Sucata, en una canción con marcas de doom metal recordándonos Bloody Kisses de Type O Negative –, Moonspell logra mantener la coherencia poética. Una fuerte carga escénica que lleva a la banda a querer presentar el disco en teatros, con figuras de época y monjes en palco. Ambiente que los fans podrán encontrar ya en los conciertos de Lisboa –lunes y martes – y Porto – el día 1 de noviembre –, aún antes del lanzamiento oficial del álbum, marcado para el día 3 de noviembre.


Glosario metalero:

* “La ceniza en el aire, los escombros de la tierra, el fuego que inunda, el agua que quema, ruinas”.
** “Lisboa, en llamas, caída, temblando, sin dios”.
*** “Soy Sangre, de tu sangre, soy luz, que se expande”.
**** En México conocemos a esta banda solo por el nombre de Los Paralamas.

 

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