1755: Diario de Gira – Parte 1

La gira de 1755 por el viejo continente lleva ya varias fechas cubiertas y muchos kilómetros recorridos por nuestros queridos lobos portugueses. En esta ocasión les traemos traducida la primera parte de la bitácora que Fernando ha estado escribiendo sobre la marcha, mientras llevan la devastación a los escenarios europeos.


Día 1: Praga – Sinfonía agridulce

Salir de gira es lo mejor y lo peor que le puede suceder a un músico. Antes de que se vuelvan locos y piensen que esto es una despedida, quiero referirme de manera muy personal a lo que sucede en la carretera y, más importante aún, aquello que le sucede al músico mientras recorre ese camino.

No tengo nada de qué quejarme sobre esta gira. Estoy alegre por estar aquí y todo va tremendo, arriba y fuera de los escenarios. Todo va jalando perfecto todo para mí: Gente grandiosa, unos magníficos Cradle Of Filth, cuartos acogedores y casi todo lo que un músico necesita.

Por otra parte, me siento miserable por no estar en casa. Mi hijo y mi esposa lo son todo para mí y aún si soy un tipo agradable y amable durante las giras, en casa soy eso multiplicado por diez. Requiere esfuerzo, paciencia, un poquito de optimismo adulto y especialmente requiere no darle demasiadas vueltas, no sobrerreacionar o sobreactuar durante la gira.

Las cosas que amas siempre serán agridulces. Los árabes que alguna vez habitaron Portugal tuvieron una maravillosa palabra para describirlo: Dulcamara. En tu mente y cuerpo.

Cuando interpreto al Doctor Plaga en el escenario estoy ahí, 100% en el año 1755. Este es, creo yo, uno de los mejores shows que Moonspell ha ofrecido jamás durante una gira y no admito cuestionamientos acerca de cómo me siento al respecto.

Cuando levanto a mi hijo Fausto, lo arropo en su cama con una cobija extra como un pequeño cachorrito y lo llevo en mis brazos hacia donde se toma su leche matutina, jadeando con sus sueños infantiles, cuando hago eso estoy tan ahí que el sentimiento se torna tan personal que no es posible de transmitir, de pasárselo a otro. Es un amor 100% diferente que eclipsa cualquier rayo solar, que es para mí la música y el tocar en vivo.

Después de todo, las vidas de los músicos que salimos de gira constan de una fórmula muy jodida de presencia y ausencia, un trago en el que el aburrimiento, la gloria y la humillación se mezclan en un coctél que ha resultado fatal para algunos y mortal para otros. Amar tocar en vivo mientras se tiene una familia es una sensación grandiosa y como una especie de logro de adultez, no llega gratis. El precio es deliberado por el sudor y la disciplina que las bandas demuestran cada noche durante las giras, con cada músico situando su mente en algo genial. Para algunos, quienes son hombres de familia ahora (siendo el caso de todos los que formamos Moonspell) es el ahora o nunca, en la forma de una voluntad de hierro indestructible para hacerlo mejor cada noche, hacerlo valer, tanto en el escenario como en nuestros hogares.

Arribamos a Praga durante la niebla. Adormilados en el vuelo y un rápido paso por el aeropuerto Vaclav Havel nos aventó de lleno y sin piedad a encender el modo tour, el penoso primer día. Dimos nuestros saludos iniciales a nuestros amigos de Cradle Of Filth, quienes podrán ser algo tímidos, pero sabemos que especialmente Dani y yo, estaremos siempre haciendo mosh con el Beneath the Remains* y echándonos shots de Ansinthe en el camerino de una nave que también es un club en el Danubio.

Lo primero que él me dijo fue: “Te dejé una copia de nuestro nuevo álbum en tu litera. Las camas tienen el nombre de cada uno y lo puse ahí, donde decía Fernando.” Gracias Dan, es un disco brillante que descubro cada día más. Mi canción favorita es You will know the Lion by his claw. Le di a Dani una copia de 1755 también, tal como el honor demanda.

Dejé mis cosas dentro del autobus y encontré el digipack ahí, nuevecito, en el centro de la cama. De hecho, esa fue la pista que me hizo encontrar mi cama porque Ricardo, Mike y Aires durmieron todo el camino en la parte trasera del autobus. Es así que nuestro primer y rápido día, nuestro humilde cuartel pareció una caravana de vagos.

Entrando al club me topé con nuestro vendedor de mercancía y para evitar que las cosas salieran mal desde un principio, corrí a ayudarle a contar y a ordenarlo todo. Mientras, Chris Barber tuvo en orden todo. Tomé un momento para fumar en el pórtico del club, me preparé para el frío invierno de los shows por venir. Despues de todo, no estaré en casa sino hasta marzo. ¡Santo cielo! Gracias.

Nosotros y muchas otras bandas hemos tenido primeros días de gira que resultaron ser horribles. Por eso es que hemos practicado hasta que llegamos al avión, teniendo un solo día para empaparnos de nostalgia, hacer las maletas y lo que parecía ser un sacrificio, termina siendo esencial durante la primera noche que se convierte en éxito para todos, con presentaciones sólidas y entradas agotadas. Así la primera de muchas noches que le siguen.

No recuerdo mucho de la primera noche excepto una breve conversación, fuera de eso, todos nos arrojamos a un silencioso sueño y ajustamos el cuerpo a los ataúdes, algunos más pequeños, otros más grandes, pero todos confortables. Así nuestras cámaras, donde nadie entra ni nos molesta. Con las cortinas cerradas partimos hacia Ostrava.

Día 2: Ostrava – Todos juntos ahora

Las emociones dieron comienzo. Todos están más relajados tras un primer día positivo y ajustamos las personalidades y nos metimos en pláticas adecuadas o simplemente bromeamos un poco, cosa que solo puede ser saludable durante una gira de Black Metal entre todas las caras pintadas a la usansa victoriana y entre cruces hechas con láser.

Tuve la oportunidad de conocer a Lindsay, quien siempre he pensado trajo un toque de clase a Cradle. Ella es una dulzura, muy concentrada y talentosa, con un futuro prometedor por delante gracias a su enorme talento y a su inteligencia femenina. Ella prepara un té delicioso especialmente para cantantes, una poción llamada Lucifer que lleva pimienta y otra cosa que no recuerdo. Me preparó uno. Brave new world**, amable amiga.

Los minutos son devorados por las preparaciones del concierto hasta que es hora de subir al escenario de nuevo y activamos el modo tour totalmente, haciendo la cuenta regresiva de los días y exprimiendo la experiencia tanto como podemos, como los vampiros nómadas en los que nos convertimos en los noventas, cuando empezamos a hacer giras. Al momento de grabar 1755, pensamos que este disco quedaría limitado en términos de comprensión y que solo Portugal y Brasil quedarían impactados, pero felizmente fuimos demasiado modestos para entender que, fuera de la barrera del idioma, la experiencia de una historia como esa, del disco y de los shows en vivo, está mucho más extendido que eso, como se ve en el canto tentativo, las caras enfocadas, las muecas de apreciación adelante y detrás del escenario y la audiencia. Ostrava fue nuevamente sold out y eso hizo rodar las llantas con alegría hasta que llegamos a Bratislava por más.

Día 3: Bratislava – Portugal, el lobo

Las temperaturas descienden y me he propuesto a continuar trabajando en los próximos lanzamientos de mi sello (Alma Mater). Esperamos pacientemente hasta que mi libro Purgatorial saliera de la imprenta y finalmente alcanzara las manos de los fans que diario estaban preguntando por él. Siempre es un buen momento para salirme de mi propio caparazón y trabajar en otros artistas. Vientos favorables soplan directamente desde Portugal, con reseñas tardías de 1755 en la prensa masiva absorbiendo la vibra del disco y con el retorno de Paulo Bragança (el cantante de Fado que nos sacó escalofríos con la interpretación que hizo en In Tremor Dei) y su nueva música, que estamos encantados de traer a este mundo necesitado.

Portugal me viene a la mente. Ese país contiene y posee todos mis tesoros y no es secreto cuan profunda es la preocupación y el amor que tengo por mi nación. Como sea, yendo hacia atrás en las últimas semanas en Portugal, no puedo sacarme el sentimiento de que somos mucho más aceptados y entendidos fuera que en nuestro propio país. Los fans portugueses saben a la perfección que nuestro amor por ellos es enorme y verdadero y que es muy duro para ellos tener que toparse con todas las pendejadas que la “escena metalera” de Portugal dice sobre Moonspell y sobre mí, culpandonos por todas las frustraciones que no pueden superar con sus propias bandas. Pensamos que eso iba a cambiar al ir creciendo e invirtiendo nosotros en la propia escena portuguesa, contratando bandas y llevándolas a girar con nosotros para compartirles nuestra experiencia que, para muchos que no tienen ni puta idea, cuenta para nada y resulta una enorme vergüenza para todos y también en una perdida para la verdadera emancipación de la escena metalera en Portugal.

Como alguna vez llegué a decirle a uno de mis mejores amigos, la gente de otras bandas portuguesas me dan demasiada importancia al indicar que las cosas pasan o no pasan por lo que digo u omito en las entrevistas o cómo y qué interpreto con mi banda. En un pasado no tan reciente, me habría sentido muy agraviado pero los años y las puñaladas por la espalda me han preparado para esto. Solo la maldad y el consejo amistoso de algunos que me copian sobre el qué leer, esto o aquella otra negativa porquería sobre mí, pueden situar eso en mi radar. Por otro lado, conozco la frustración cuando la veo o leo y sé que para algunas personas la frustración es más grande que cualquier otra cosa, incluso que su propio amor y compromiso de intentar hacer llegar sus bandas a donde Moonspell ya ha estado.

Mis coordenadas ahora son diferentes y me empujan más al este, hacia uno de los fuertes que tiene Moonspell: Polska.

Día 4: No molestar

Un buen día de descanso debe ser un día sin mucho que contar.

Un buen baño, una agradable afeitada, una caminata hacia el centro comercial, comida y hotel.

Todo está a la vuelta de la esquina y es momento de poner seguro y colocar el cartel de “no molestar” en la puerta del hotel. El lobo está a solas, descansando en su guarida, pensando en su hogar, haciendo trampa, anhelando y tumbándose a dormir sin la suave ondulación del autobús, los caminos y paisajes cubiertos de nieve que atraviesan rápidamente la ventana de mi litera, única luz y aire que entra por las noches.

Día 5: Krakovia – Dos cervezas y un encore

En 1995 nos presentamos por primera vez en un festival de Katowice, el legendario Metal Mania. Fue un grandioso día para nosotros. Viajamos desde Alemania en una camioneta blanca y por suerte logramos llegar al lugar del festival, donde conocimos a nuestros héroes, gente como Kreator, Dave Lombardo (quien tocaba la batería para la banda de nuestro productor Waldemar Sorychta, Grip Inc.). etc. Nos quedamos anonadados y emocionados, pero como habíamos estado viajando en una camioneta tuvimos que partir temprano, irnos a dormir y continuar el desmadre la mañana siguiente.

Antes de que saliéramos a buscar nuestros aposentos en una universidad pública, todavía teníamos el eco de los fans polacos en la cabeza: ¡Moonspell! ¡Moonspell! ¡Moonspell! Eso era nuevo para nosotros, una multitud cantando nuestro nombre. Estábamos felices, pensando “bueno, esto tal vez funcione después de todo“.

La realidad nos dio un trancazo muy duro cuando estacionamos la camioneta en un lugar solitario, rodeados de nieve y tiritando por el frío. Marchamos hacia la puerta de los dormitorios de la universidad, mismos que encontramos cerrados, solitarios y tan abandonados que pareció que nadie estaría ahí para abrirnos la puerta y dar paso a los lobos, que necesitaban recuperar el calor. Comenzamos a sentirnos desesperados y tratamos de llamarle al encargado de seguridad y también al promotor de Metal Mania. No hubo respuesta. El ingeniero de sonido holandés que nos acompañaba, con el optimismo hecho pedazos, ya se había hecho bolita al interior de la camioneta y nos recomendó que durmieramos amontonados para hacerle frente al frío de la noche invernal.

Esta historia fue un momento definitorio para mí, en el sentido de que si uno realmente desea algo debe luchar para obtenerlo. Atrapado en una situación de vida o muerte, lo único que quería en ese momento era dormir en una habitación con calefacción.

Agarré los papeles que el promotor del festival nos había dejado (todos redactados en polaco), leí párrafo por párrafo, encontré una contraseña. Fui solo hacia la puerta y estuve batallando varios minutos con el pomo de la misma. Toqué con fuerza, golpeé la puerta, grité encabronado. Mis compañeros de banda estaban así de “oye Fernando, quizá deberíamos conducir de regreso o llegar a alguna gasolinería, puede que llegue la policía y las cosas se pongan feas”. No me importó. En ese momento, pensar en una celda cálida era mucho más acogedor que estar ahí, congelándonos hasta morir, como el viejo Johnny en The Shining.

Así que continúe golpeando hasta que una ancianita llegó lanzándome grosería tras grosería en polaco. Lo único que entendí es que decía “no”, “policía” y seguía vociferando insultos. Tomé el papel de mi bolsillo e indiqué furiosamente la palabra rezerwaska***. Apenada, la señora abrió la puerta. Tuvimos una victoria y Moonspell ganó en mí a un combatiente más preparado y la posibilidad de hacer un segundo álbum, tan solo unos meses después de haber escapado del gélido aliento de la muerte. Son las cosas pequeñas.

A 23 años de distancia todo es más cálido, agradable y chido, excepto por los salvajes maniacos del público, quienes siguen brincando y coreando nuestro nombre cuando termina el show.

Así me encontraba en el Kwadrat de Krakovia, donde salimos a dar la vuelta con Legion y Victor Portugal, dos tatuadores súper talentosos con quienes armamos una fiesta discreta antes de salir a congelarnos durante la noche. Bueno, al menos las cervezas siempre estaban frías.

Después de nuestra presentación y como no teníamos un camerino adecuado, pasamos el día estorbándole a los empleados del bar. Me sentí un poco enfermo del estómago, estaba cansado. Los días de descanso son geniales, pero cuando regresas al escenario te sientes un poco débil y fuera de forma. Juegos mentales. Me siento muerto de cansancio y la sola idea de regresar al autobús me entretiene. En lugar de eso, cogí una cerveza y salí a mirar el encore**** de Cradle Of Filth. Después de dos cervezas y un viejo y buen headbanging me sentí mucho mejor. El metal cura. No puedo decir suficientes cosas buenas acerca de esta nueva alineación de Cradle, ¡están en su pinche punto!

Creo que este es el sexto tour que hacemos con COF, giras completas, quiero decir. Más de dos décadas han pasado desde que compartimos el escenario por primera vez en una Lisboa con las entradas totalmente agotadas, por allá de 1995. Hemos visto todas las encarnaciones de Filth, nos hicimos grandes amigos de Paul, adoramos a Gian, James, Dave Phybus, Sara y todos compartimos invaluables recuerdos de aquella época. Sin embargo, al fin de la noche eterna, es muy agradable ver a mi gran amigo Dani rodeado de personas que lo aman y respetan y le ayudan a ser la génesis de la maldad encarnada. ¡Gran trabajo!

Día 6: Varsovia – Voces de Heavy Mental

Con varios de mis amigos fuera, decidí tomar todo con calma y disfrutar los beneficios de un genial y espacioso camerino para descansar un rato. Me puse a leer en mi Kindle. Me estoy sumergiendo en la biografía de Max Perkins (el editor de gigantes como Fitzgerald, Hemingway, Thomas Wolfe y muchos más), me maravilla la industria editorial de principios del siglo pasado y la franqueza de los caballeros que construyeron un futuro que muchos no pudieron apropiarse hasta que una nueva y moderna forma de literatura se alzó de manera irresistible como tendencia líder. Mucho de eso fue gracias al trabajo que Perkins hizo desde las sombras.

Aparte de eso y de lo que concierne a la banda (nuevos tours, etc.), me senté y descansé un rato. Es hora de hacer un diagnóstico de las cuerdas vocales y de ejercitarlas un poco más durante el día. Como cantante que soy disfruto mucho los días libres, más por mi voz que por el cuerpo. Prefiero dejarlas reposar en un periodo más largo, aproximadamente después de 10 o 15 shows, ya que las voces de heavy metal son como un músculo en movimiento que necesita rendir unas cuantas millas extra para alcanzar la meta.

Tal como salió en la conversación que tuve con Matt (el manager y técnico de batería durante este tour), se trata más de un gran esfuerzo mental y de estamina que de cualquier otra cosa. A lo largo de los años hemos aprendido técnicas, adquirido auriculares bastante costosos y hemos bebido el té Lucifer. Esas son meras comodidades que hemos empleado para construir un marco mental más sólido y fuerte.

Así que, aun cuando lo doy todo cuando se trata de improvisar mi voz, no hay nada mejor que un numeroso y poderoso público como el que nos envolvió en Varsovia para que te envuelva en una capa protectora que garantiza que tu voz no fallará. Soy un tipo grandote, pero aunque mi voz no está en su mejor momento, me reduzco al tamaño de un enano y pierdo toda mi magia. Lo peor que puede pasar (y pasará en esta gira) es andar como sin nada y comportarme como si pudiera cantar cada noche, lo que significa nada de charlas, nada de vino, nada de cigarros y una inmensa depresión de lágrimas, pastillas para la garganta y hosco silencio.

Día 7: Gdansk – Solo un día más

Me encuentro ya en el camerino de otro grandioso club donde, finalmente, he podido actualizarlos sobre nuestras aventuras. Llegamos aquí desde antes de la fecha que señalan los pósters de las paredes y el camión militar se ha ido. Mi voz está en plena forma, extraño un montón mi hogar, el internet nos falla por momentos, pero el espíritu de la gira está por lo alto.

En unas pocas horas me toca regresar a ser “Don Moonspell” y montar el pequeño teatro sobre el escenario, compuesto de ruina y miseria, más que otra cosa, y que esta vida tan asombrosa nos trae a la la mesa día a día.

Pedro puso a sonar a Fields of the Nephilm, Cidão mejora otra herramienta de supervivencia, Mike lo mira mientras tanto, comiéndose algunas papitas veganas. Aires practica con el bajo, Ricardo se entretiene jugando Solitario, Luis programa nuestros vuelos a Rusia. Yo me quedo sentado en la esquina del lobo. Termino esta entrada.

Todos sentimos dolor. Estamos bien.

Just another day, and they’re all the same. *****

Día 8: Leipzig – Somos familia

A uno siempre le gusta pensar que se es más aventurado de lo que realmente es. En el pasado, cada que alguien me hablaba de los valores familiares portugueses, me sentía vulnerado en mi orgullo de rockero trotamundos. Después de todo, elegí no estar en casa cuando tuve la oportunidad de hacerlo o irme. Pero, de hecho y en retrospectiva, la gente tenía razón sobre la mentalidad orientada hacia la familia.

En Portugal todas las decisiones se hacen en la mesa, a la hora de cenar. Castigos, recompensas, aprobación o peleas, todo se discute entre sopa, comida y las esperanzas de comer postre. Ahora que los siete esqueletos convocados para este viaje impío nos sentamos a la mesa del restaurante, no puedo sino estar consciente del valor que tiene la proximidad en una banda como la nuestra.

Eso sí, regresando a eso de ser aventurero, todos nos hemos topado a alguna mujer o situación que nos hizo pensarlo dos veces antes de regresar a casa. Muchos de nuestros colegas encontraron la felicidad en Brasil, Australia, Japón e hicieron que sus bandas se establecieran a considerables distancias de sus familias. Eso sencillamente no funcionaría para nosotros.

Es hora de comer algo.

Día 9: Leipzig – Metidos en camisa de once varas

Tras una hermosa noche en Gdansk, moviendo un pie al ritmo de una siempre alegre polka, comenzamos la primera de muchas fechas en Alemania, un país donde todo mundo está girando ahora mismo, disparando los niveles de competencia hasta lo insano para los promotores involucrados.

Creo que he visto más de Alemania que muchos alemanes. Hemos tocado al norte, sur, este y oeste y puedo decir que, en un bizarro giro de eventos, todo se siente súper familiar y hogareño para nosotros que, yendo al supermercado o a la panadería (donde podemos ordenar comida en alemán, después de todos estos años de visita). Eine baguette mit thunfisch und zwiebeln ohne remoulade, bitte.******

Tambien resulta familiar la forma en la que uno tiene que trabajar con el público antes de que la gente quede completamente interesada en lo que ofreces. Considerando eso, para esta gira decidimos salir de zona de confort y tocar solo unas pocas canciones de álbumes pasados, sumidos en un espectáculo permeado de teatralidad e historia portuguesa. Juzgando por el zugabe******* cuando bajamos del escenario, la recepción fue buena y nos sacudimos condenación con dicha entrada tan estupenda en Alemania.

En una habitación llena de fumadores, recordatorio de la época en que no había reglas en el rock n’ roll y todo era más fácil, me tomé un lean******** de Jack Daniel’s con la amable dueña del club, quien “solo” me lo disparó porque ha sido fan de Moonspell desde que tenía 16. Mi mente siempre avanza rápido, no hacia la época en que esta chica tan agradable tenía 16, sino al momento en el que no había nadita de dinero y yo tenía que ir a los bares a cantar Alma Mater por whisky. Fue dulce de su parte. Me quedé sentado, peleándome con las apps que me hicieron pensar en gatitos. Ah, las giras.

Día 10: Berlín – Una paseo por el parque

Berlín es una de esas ciudades sobre las que tengo mucho que decir, sobre todo en esas muchas veces en las que uno se encuentra sin otra cosa que contar. Hay mucho que ver y hacer y nosotros hemos visto y hecho mucho por hoy, tanto que mi único esfuerzo del día fue dar un paseo por el parque. Misión cumplida.

Bajo la misma perspectiva, el público de Berlín es un hueso duro de roer. Los shows siempre comienzan lento pero terminan bien.

Disfrutamos las visitas de algunos amigos y dimos la bienvenida a regalos muy chidos como el exprimidor de jugo de Angela Merkel, lo cual resulta irónico para un portugués. El viajar de noche y dar la vuelta por ahí nos recuerda donde estamos y, en cada esquina, Berlín está llena de historia. Caminar hacia ninguna parte aquí siempre te lleva a alguna parte.


Glosario Metalero:

* Beneath the Remains es uno de los álbumes más icónicos de los brasileños Sepultura.

** Se refiere al disco de Iron Maiden, lanzado en 2000. Brave New World es el título original del libro Un mundo felíz del gran autor Aldous Huxley. Parece ser que Fernando empleó esa frase para decir algo tipo: “¡Me hiciste el día, amiga!”

*** Palabra polaca que, según el viejo confiable Google Translator, significa “reservación” o “reservado”.

**** El encore viene a ser cuando una banda sale nuevamente al escenario a interpretar algunos temas que no estaban en el setlist.

***** Referencia al estribillo de la canción Domina, incluída en el álbum Extinct de 2015.

****** En castellano: “Un sandwich de atún con cebolla y sin salsa tártara, por favor.”

******* Al parecer, eso es lo que los alemanes gritan para pedir que las bandas sigan tocando. El equivalente para nosotros sería: “¡Otra, otra, otra!”

******** También conocido como sizzurp, purple drank o simplemente lean drink, se trata de una bebida preparada con alcohol, jarabe para la tos y dulces que tiene la particularidad de relajar a quien la bebe (¿alguien más pensó en la “Llamarada Homero” de Los Simpsons? #JustSaying). Esta bebida es especialmente popular en la escena del hip hop y en exceso puede causar paranoia, distorsión perceptiva y hasta la muerte por intoxicación.

Fuente original: Moonspell

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